La importancia de un ocio saludable

La palabra “ocio” tiene su origen en latín “otium” que significa “reposo o descanso”. Hoy en día, el ocio engloba aquel conjunto de actividades libres que realizamos motivados por y para disfrutar, desconectar del trabajo y de las obligaciones como los estudios… de manera que nos ofrecen un tiempo para el propio disfrute así como un tiempo voluntario y necesario para recrearnos, ya sea a solas o acompañados, y diferenciándolo del tiempo libre donde no hay implícita necesariamente la característica de gratificante.

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Características del ocio saludable

Si de algo podemos estar seguros es de que las actividades de ocio son necesarias para el buen desarrollo de las personas. El ocio compartido o acompañado nos proporciona un aumento de nuestras capacidades sociales como la implicación, la voluntad, la comunicación y la solidaridad. Nombres de referencia de principios del pasado siglo como el psicólogo ruso Vigotski, ya defendían la importancia de la interacción social y del aprendizaje, así como del desarrollo personal y humano como formas necesarias de vida.

El hecho de practicar un ocio saludable es sinónimo y garantía de mejor calidad de vida ya que, entre otros motivos, nos aporta múltiples beneficios sobre nuestra salud mental, satisfacción personal y estado de ánimo, entre otros.

No todo el tiempo de ocio es saludable

El ejercicio, la actividad física y el deporte son, por excelencia, un ejemplo de ocio saludable. Practicar actividades culturales o bien de crecimiento personal en adultos, realizar ejercicios o juegos de habilidades mentales en personas mayores o llevar a cabo propuestas educativas con los más pequeños de la casa son otros ejemplos de ocio saludable.

Pero no todas las actividades podemos considerarlas como ocio saludable capaces de aportarnos el mismo nivel de bienestar ni la misma sensación de gratificación o disfrute. Así pues, entre los jóvenes e incluso entre los adultos, encontramos ciertas dificultades por escoger alternativas de ocio saludable que comportan, como consecuencia, un aumento de las salidas nocturnas y un incremento en el consumo de alcohol y drogas, que acaban considerándose actividades de ocio no saludables ni recomendables.

Propuestas de ocio saludable

Hay muchas, y aquí las preferencias personales tienen mucho que decir, pero aquí recogemos algunas ideas para practicar un ocio saludable según la edad:

  • Niños y menores: actividades en contacto con la naturaleza, visitas culturales, parques y juegos infantiles, baile infantil.
  • Jóvenes: grupos de habilidades sociales y de comunicación asertiva, rutas de senderismo, realidad virtual, corales o canto.
  • Adultos: meditación, encuentros con tu grupo de iguales, talleres de cocina, de música, teatro.
  • Mayores: talleres de costura, risoterapia, manualidades, pintura, parques al aire libre adaptados (con equipamiento y circuitos para promover rutinas de ejercicio).

Andrea Arroyo - Especialista en psicología de la salud - Psicóloga y nutricionista consultora en Advance Medical

Etiquetas: ocio en familia


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