Circulación y flavonoides

Ciertos compuestos de los alimentos, como los flavoniodes, tienen propiedades beneficiosas sobre el sistema circulatorio por su función antioxidante, por lo que resultan recomendables cuando aparecen las varices.

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El cuerpo humano realiza el trabajo continuo de bombear la sangre desde las piernas hacia el corazón a través de las venas, pero cuando se produce una dilatación venosa progresiva y una incompetencia de las válvulas venosas, la sangre tiende a quedarse acumulada a nivel de los miembros inferiores. Como consecuencia de esta deficiencia venosa, se produce la salida de fluidos hacia los tejidos con la aparición de edema e inflamación, sensación de pesadez en las piernas y, más adelante, la aparición de varices (venas superficiales dilatadas).

¿Qué provoca la aparición de varices?

Las varices constituyen la alteración venosa más común, relacionada con la edad y el sexo, siendo las mujeres las que suelen sufrir el problema con más frecuencia debido a períodos de cambios hormonales como la menstruación y la menopausia. Por otro lado, a medida que envejecemos, los tejidos se deterioran, se pierde tono muscular, y los mecanismos vasomotores pierden capacidad compensatoria, reflejándose a nivel del sistema venoso.

Los hábitos sedentarios y una alimentación inadecuada inciden considerablemente en un aumento de los problemas circulatorios. La inactividad y el exceso de peso llevan a un incremento de la presión dentro del sistema venoso, sobre todo por permanecer mucho tiempo de pie o sentados, favoreciendo la deficiencia venosa.

Aunque no sea un factor decisivo, se observan más problemas circulatorios en personas que tienen antecedentes familiares.

Antioxidantes amigos

Hay ciertos compuestos en los alimentos que tienen propiedades beneficiosas sobre el sistema circulatorio. Es el caso de los flavonoides, pigmentos naturales de frutas y verduras que van desde el amarillo pálido o incoloro de los cítricos al rojo y azulado de algunas bayas. Estos compuestos bioactivos tienen distintas funciones, pero es su acción antioxidante la que los convierte en vasoprotectores capilares y venosos, pues aumentan la resistencia de sus paredes y controlan su permeabilidad. Pero, además, su acción a nivel de salud circulatoria va más allá, pues tienen propiedades antitrombóticas (previenen la agregación plaquetaria) y evitan la oxidación del colesterol LDL (colesterol malo) favoreciendo la circulación.

Los flavonoides se encuentran distribuidos en muchas plantas, en frutas, verduras y semillas, los cuales son consumidos en la dieta humana de forma habitual. Resultan especialmente interesantes los citroflavonoides (en el pericarpio de frutas cítricas, cebolla, manzana, brócoli), las proantocianinas (semillas uvas negras), antocianinas (frutos rojos) y catequinas (té verde).

Recuerda

Una dieta equilibrada que incluya gran variedad de frutas y verduras, y que englobe el conjunto de todos estos compuestos para que actúen de forma sinérgica, con especial mención de las frutas rojas y cítricas, puede ayudar a mantener un sistema circulatorio en buen estado.


Isabel López - Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos -Diplomada en Nutrición Humana y Dietética - Nutricionista consultora de Advance Medical

Etiquetas: Alimentos y nutrientes


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