Errores habituales en la dieta

En la actualidad se pueden identificar tres o cuatro errores clave que cometemos en nuestra dieta diaria. En la mayor parte de casos, llevar una alimentación sana y equilibrada es cuestión de modificar esos hábitos, sin necesidad de realizar dietas estrictas ni eliminar alimentos de la dieta. Veamos un repaso a esos principales errores que cometemos en la dieta.

El error de saltarnos el desayuno

Nuestro cuerpo está vacío por la mañana, necesitamos darle energía para afrontar el día. Sobre todo por la mañana, es cuando más nutrientes y energía necesitamos al ser el período del día con más actividad. Saltarnos el desayuno afecta en una menor capacidad de concentración y trabajo, con esa sensación de cansancio desde que nos despertamos.

Un desayuno sano y equilibrado no es difícil de realizar, solo tenemos que elegir algunos alimentos clave: lácteos, hidratos de carbono de bajo índice glucémico como pan integral o cereales bajos en azúcares, fruta o zumo natural, aceite de oliva, tomate, nueces.

El error de cenar en exceso

Al contrario de lo que sucede en el desayuno, la cena es la última comida del día, después de la cual nos vamos a descansar y a gastar lo mínimo, por tanto no debemos hacer cenas copiosas ni ricas en calorías o grasas, ya que supondrá un lastre para nuestro peso y un exceso de trabajo para nuestros sistema digestivo que dificultará el descanso.

Las cenas se pueden aprovechar para hacer preparaciones culinarias más sencillas y elegir alimentos bajos en grasa y fáciles de digerir. Una ensalada, un filete de pechuga o pavo a la plancha, verduras al horno...poca cantidad y buenos alimentos, así debe ser la cena.

El error de comer mucha sal y azúcar

Hace años se consideraba a la grasa el enemigo número uno de nuestras dietas, ahora podemos decir que le han quitado el puesto los azúcares refinados y la sal. Muchos de los alimentos procesados y "nuevos alimentos" se caracterizan por un exceso de sal y azúcar, algo que a la larga puede repercutir en enfermedades metabólicas.

Cuando compres un almiento fíjate en la información nutricional en la parte que dice "hidratos de carbono, de los cuales azúcares:", esa es una de las claves para elegir alimentos bajos en azúcar, que suponen un lastre para nuestro peso y un trabajo extra para nuestro metabolismo. Igual sucede con los alimentos con exceso de sal o sodio, que producen retención de líquidos y pueden afectar a los niveles de tensión arterial. Sin duda lo mejor para evitar el exceso de estos dos alimentos es apostar por productos sanos y frescos, cuanto menos procesados mejor.

Etiquetas: Consejos alimentación


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