La cesta de la compra en febrero

Pera, soja, endibia y patata son algunos alimentos interesantes que tener en cuenta para incorporar en tu cesta de la compra en febrero

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Soja

La soja es un alimento milenario originario de China. Esta legumbre es muy nutritiva, y entre sus componentes destacan las proteínas (36%), las isoflavonas y los ácidos grasos poliinsaturados con efecto cardiosaludable. En relación a las isoflavonas, son fitoestrógenos, sustancias de origen vegetal con estructura semejante a los estrógenos, que en el periodo de menopausia pueden ayudar a aliviar los molestos síntomas que aparecen como consecuencia de los cambios hormonales, que comportan disminución en la producción de estrógenos. A nivel mineral, la soja resulta ser buena fuente de potasio, fósforo, calcio y magnesio. En la cocina, la soja en grano se puede cocinar como el resto de legumbres, como por ejemplo, estofada con verduras, pero se debe cocer bien.

Pera

Hay muchas variedades de peras, y su sabor, grado de acidez y textura es diferente en función del tipo. La pera roma es una pera muy consumida en invierno. Es de tamaño mediano, forma irregular, y tiene color amarillo con manchas marrones. Es una fruta muy jugosa con un alto contenido en agua, y un aporte calórico más bien reducido. El nutriente mayoritario es el azúcar, pero también destaca su contenido en fibra, y entre los minerales, el potasio, que está involucrado en el equilibrio normal del agua en nuestro organismo, y por tanto favorece la eliminación del exceso de líquidos. Característico de la pera es su contenido en ácido málico y oxálico, que le proporciona su especial sabor. Es una fruta que generalmente se digiere muy bien y se puede consumir casi de tantas formas como la manzana, natural, al horno, en zumos o para elaborar tartas o confituras.

Endibia

La endibia, como todas aquellas verduras de hoja, es muy poco calórica, aporta fibra, y tiene un alto porcentaje de agua. Entre su aporte mineral y vitamínico, los nutrientes más sobresalientes son el potasio, calcio, fósforo y ácido fólico (vitamina B9). Éste último, es fundamental para el desarrollo del ADN, y crear nuevas células, y es especialmente importante durante los primeros meses de embarazo para el desarrollo del bebé. Su componente amargo, que comparte con otras verduras, como la escarola o la alcachofa, entre otras, le otorga la propiedad digestiva y aperitiva. Consumida cruda en ensalada resulta muy refrescante y es una buena alternativa a la tan concurrida lechuga. En su contra sólo juega su sabor amargo, que es el motivo por el que muchas personas la releguen a consumo esporádico.

Patata

Tubérculo originario de Sudamérica. Por su suave sabor y sus propiedades nutritivas, suele utilizarse como base de multitud de platos para el deleite de comensales de todas las edades. Es una buena fuente de hidratos de carbono complejos (almidón), y por ello forma parte del elenco de alimentos básicos de la alimentación. El contenido en vitaminas y minerales de la patata depende de la naturaleza y composición del suelo donde se haya cultivado, pero en general destaca su contenido en vitamina C, ácido fólico, potasio y fósforo. Existen muchas variedades de patata, y en función de sus características, se recomiendan para freír, cocer, hervir. Una peculiaridad de este tubérculo, es que en crudo, en las partes verdes y en la piel hay presencia de una toxina, llamada solanina. Para liberarnos de esta sustancia, hay que pelar bien la patata, quitar las zonas verdosas y no tomar patata cruda.

Etiquetas: Alimentos y nutrientes


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