La cesta de la compra en mayo

Coles de Bruselas

Las coles de Bruselas pertenecen a la familia de las crucíferas, y al género Brassica, y destacan por contener compuestos con propiedades protectoras frente a ciertas enfermedades degenerativas. Muchos de ellos son sustancias azufradas que además otorgan el olor característico a estas verduras que se percibe durante su cocción. Las coles de Bruselas son una buena fuente de vitamina C, ácido fólico, potasio y fibra soluble. Sólo se pueden tomar cocidas, y suelen servirse como primer plato o como guarnición, con salsa bechamel, gratinadas o simplemente cocidas y aliñadas con vinagreta.

Calamar

El calamar, también llamado chipirón cuando es pequeño, es un molusco cefalópodo cuyas partes comestibles son los tentáculos y la bolsa que forma el cuerpo, además de su tan característica tinta negra. Su carne es blanda y contiene proteínas de alto valor biológico y pocas grasas, aunque de estas últimas hay una buena fracción de colesterol. Como alimento de origen marino que es, es rico en yodo (indispensable para el funcionamiento del tiroides) y en sodio. También destaca su contenido en potasio y fósforo. Las técnicas culinarias en las que se emplea este molusco son muy diversas, desde frito o a la parrilla hasta estofado en su tinta. Aunque su aporte calórico no es muy elevado, puede triplicarse si se consume tan típicamente en forma de chipirones fritos, enharinados o empanados o rebozado para las tan tradicionales tapas.

Sésamo

El sésamo es originario de la India y de África, y se suele consumir en forma de semillas, que destacan por su contenido en grasas mono y poliinsaturadas, denominadas -grasas buenas- por considerarse más saludables. De entre su aporte mineral, destaca el calcio que ayuda a mantener una buena salud ósea, pero también sobresale su contenido en fósforo, zinc y hierro. A nivel vitamínico, el sésamo contiene vitaminas de complejo B, como la B1 o tiamina y B2 o riboflavina, en mayor cantidad que cualquier otra semilla oleaginosa, así como el ácido fólico y vitamina E (tocoferol), con gran poder antioxidante. Por otro lado, su consumo reporta fibra a la dieta resultando favorable para la regulación del tránsito intestinal. Se suele consumir añadiéndolo a gran variedad de platos, como ensaladas, carnes, pastas, arroces o incluso a través de panes que las llevan incorporadas. A partir de las semillas de sésamo también se elaboran otros productos como el tahini, pasta más o menos líquida que se obtiene de la trituración de las semillas de sésamo.

Fresas

La antecesora de las fresas que consumimos es la fresa silvestre, más pequeña, pero muy sabrosa. Las fresas son poco calóricas, apenas 35 Kcal por 100 gramos, y ricas en fibra, por lo que son muy apropiadas en dietas de control de peso. Son abundantes en vitamina C, que junto con su alto contenido en antocianos, compuestos responsables de su color rojo, les confieren propiedades antioxidantes. Las fresas favorecen la diuresis por contener mayor cantidad de potasio en detrimento de sodio. Y son buena fuente de ácido fólico que, entre otras funciones, interviene en la producción de glóbulos rojos y blancos y en la síntesis material genético. Suelen combinarse de muy distintas formas: sobre todo se incluyen en ensaladas o en postres, solas o combinadas con yogures, flanes, helados, tartas, etc.

Equipo Nutrición Advance Medical

Etiquetas: Consejos alimentación


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