Cómo vivir el momento presente

Quizás tengamos un botón de 'stand by', pero cada vez hay más personas que pasan su día estando ausente. Y nos preguntamos, ¿por qué no somos capaces de vivir el momento presente?

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El mindfulness 'nace' como método para prestar atención plena a los acontecimientos que estamos viviendo en vez de gastar energía en pensar en el pasado o en lo que podría ocurrir en el futuro. Cuando no estamos 'disfrutando' el momento presente entorpecemos el camino, hacemos las cosas de manera automática e incluso nos equivocamos por no pensar en el ahora. Sentimos sensación de agobio al pensar en lo que pudiera pasar, y por eso nos alejamos del presente. Y normalmente lo que pensábamos que podría suceder no ocurre. Por lo que definitivamente hemos perdido el tiempo. Preocuparnos por el pasado resulta inútil puesto que ya no se puede modificar. Nos mortificamos por lo que podría haber sido y no fue y nos metemos en un círculo vicioso del que no salimos nunca. Luego nos lamentamos de haber pensado en el pasado y no haber disfrutado del momento presente. Si aprendes a concentrarte en el ahora y tomas conciencia te hará sentirte más feliz y menos estresado.

 

Para disfrutar el momento presente debemos empezar por modificar nuestra estructura mental. Para ello, empecemos por incorporar estos hábitos en nuestra rutina:

Cierra etapas pasadas. No se puede empezar algo sin haber cerrado el pasado. Una buena técnica es deshacerte de las cosas materiales que te atan a él, como fotografías, ropa o cartas que no son necesarias.

Concéntrate en tu respiración. Realmente solo pensamos en la respiración cuando sentimos que nos falta el aire. Una buena forma de centrarnos en el momento presente es ser conscientes de una acción que parece automática, como es el hecho de inspirar y espirar el aire. Para ello, cierra los ojos, inhala el aire profundamente y siente como tu pecho se llena de oxígeno, luego exhala poco a poco el aire y repite dos veces más. También es un buen hábito para hacerlo antes de acostarnos ya que nos relaja y hace que conciliemos mejor el sueño.

Vive tu cuerpo: Durante nuestra infancia descubrimos sensaciones y sentidos pero que una vez somos adultos nos deja de sorprender, activamos ese piloto automático. Siente la sensación de ir descalzo, de sujetar una taza caliente con las manos o incluso huele la ropa limpia. Presta atención a tu postura cuando caminas o cuando te sientas en tu puesto de trabajo. Para ello, realiza estiramientos al levantarte y antes de acostarte. Concéntrate en tu postura y camina con la cabeza alta y el pecho hacia afuera. La posición de tu cuerpo es un reflejo de tu actitud.

Escucha: Los sonidos están presentes en nuestro día a día, el piar de un pájaro, el ruido de los árboles, las gotas de lluvia en la ventana, la canción que suena en una tienda... Un ejercicio muy positivo sería elegir una canción o un sonido relajante y escucharlo todas las noches antes de acostarte. Piensa en lo que te hace sentir ese sonido y recuérdalo.

Concéntrate en los pequeños detalles: En nuestra rutina diaria no nos damos cuenta de la mayoría de cosas que hacemos: nos atamos los cordones, nos cepillamos el pelo, nos duchamos o nos lavamos los dientes casi sin pensar, de manera automática. ¿Por qué no te fijas la próxima vez que te cepilles los dientes la textura de las cerdas, el sabor del dentífrico o el agua fresca en el enjuague?

Enfocarte en el presente ayudará a que cada instante que vivas, con tu familia, amigos, en el trabajo, lo disfrutes al máximo. Arrastrar angustias y malos sentimientos no es bueno para tu bienestar, libérate de todo ello.

Etiquetas: vivir el momento


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