Quistes ováricos

Los quistes ováricos son formaciones redondeadas que pueden ser de pequeño tamaño (2-3 cm) o llegar a convertirse en tumoraciones gigantes sobrepasando los 10 cm de diámetro. El contenido de estas formaciones es diverso, de manera que los hay que contienen líquido transparente, hasta los que contienen material algo más denso.

Los quistes pueden clasificarse de la siguiente manera:

Este tipo de formaciones varían en tamaño, pudiendo llegar a ser grandes colecciones de líquido y ocupar gran parte de la pelvis. Son benignos, generalmente folículos que no se han llegado a romper en una ovulación y que continúan creciendo por la influencia hormonal. Son de paredes lisas y finas, sin protuberancias y de buen pronóstico. A veces desaparecen solos o con tratamiento anticonceptivo hormonal oral durante unos meses. Otras veces se pueden puncionar vía vaginal y analizar el líquido en laboratorio. La sintomatología que provocan es por ocupación de la pelvis, y suelen dar lugar a dolor en hipogastrio (zona baja del abdomen) y sensación de peso en la zona suprapúbica.

Se les denomina quistes de chocolate y su contenido es sangre retenida. Son consecuencia de la endometriosis y pueden ser de pequeño tamaño y con poca relevancia clínica o ser algo más grandes, afectar a gran parte del estroma ovárico y genera un problema de fertilidad. La sintomatología que provocan es la de la propia enfermedad, sobre todo dismenorrea (dolor con las reglas). Su tratamiento es hormonal, o bien cuando alcanzan un tamaño importante (4-5 cm) hay que realizar una laparoscopia y extirparlos intentando mantener intacto la mayor cantidad de tejido sano ovárico.

Son quistes cuyo contenido deriva de las tres capas germinales embrionarias, de forma que nos podemos encontrar con quistes que contengan grasa, pelos, uñas y dientes. Estos quistes se extirpan de forma laparoscópica.

Son folículos con una pequeña hemorragia interna, que se observan como un entramado abigarrado en su interior de paredes lisas.

Los quistes funcionales son más frecuentes en la edad reproductiva, aunque pueden aparecer a cualquier edad. En general, entre el 53 y el 89% de todos los quistes funcionales experimentan involución espontánea, por lo que salvo que el especialista determine la necesidad de una intervención quirúrgica, se recomienda la ecografía en el plazo de unas 4-6 semanas. Si al hacer una ecografía se aprecia cualquier imagen de masa ovárica que no tenga las características descritas anteriormente será necesario buscar otros parámetros para descartar que dicha masa tenga carácter maligno.

Dra. Isabel Giménez Blasco - Especialista en Ginecología y Obstetricia - Médico colaborador de Advance Medical

Etiquetas: Trastornos ginecológicos


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