Riesgos de la curva de la felicidad o "tripa cervecera"

La llamada curva de la felicidad que suele aparecer con la edad y con un estilo de vida sedentario, esconde más riesgos de los que parece.

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De entrada, en muchas ocasiones la curva de la felicidad o la tripa cervecera es motivo de bromas y alguna que otra risa entre amigos o familiares, pero hay que tomársela más en serio de lo que parece. En un principio se consideraban dos grandes depósitos de grasa, el subcutáneo y el visceral, pero con las nuevas técnicas de análisis se puede valorar también la grasa muscular, localizada entres las fibras musculares. Los riesgos asociados al exceso de grasa se deben, en parte, a la localización de la grasa, y es la grasa visceral la que se asocia a un mayor riesgo de complicaciones metabólicas. La acumulación de grasa en la parte superior del tronco se vincula al desarrollo de enfermedad cardiovascular.

Si queremos ponerle un nombre, podemos utilizar la clasificación que hace la SEEDO (Sociedad Española del Estudio de la Obesidad) de la obesidad según el reparto del tejido graso. Y en función de este criterio distingue tres tipos de obesidad: androide, ginoide, y de distribución homogénea; siendo la primera la que se identifica con el exceso de la grasa en la zona abdominal, y es un factor de riesgo de hipertensión arterial, intolerancia a la glucosa por la resistencia a la insulina, y/o dislipemias (alteración de la concentración de algunas grasas en la sangre), entre otros.

¿Hay diferencia entre hombres y mujeres?

En general, la grasa visceral es mayor en hombres y la subcutánea en mujeres, independientemente del estado de sobrepeso u obesidad. Pero con la edad y la menopausia, los patrones corporales se asemejan, pues en la mujer disminuye la grasa subcutánea y aumenta la visceral. Aún así, el género masculino sigue presentando mayor proporción de tejido adiposo en el compartimento abdominal.

¿En qué medida ayuda el ejercicio físico a reducir la grasa abdominal?

La práctica de ejercicio físico es una buena manera de controlar la grasa corporal, y por ende de ayudar a reducir la de la zona abdominal, siempre que el programa de ejercicio esté personalizado y vaya acompañado de una dieta ajustada a nivel calórico y a las necesidades de la persona. Así que vale la pena tomarse en serio unos buenos hábitos alimentarios y una buena rutina de ejercicio físico, ya no sólo cuando ya existe sobrepeso u obesidad, sino antes de que aparezca, a modo preventivo. El ejercicio aeróbico de intensidad moderada y largo en el tiempo, como puede ser caminar rápido, marcha, carrera moderada, bicicleta, etc. es un recurso excelente para disminuir la grasa acumulada en la zona del abdominal. Por ello, se recomienda que cada adulto realice 30 o más minutos diarios de actividad física de estas características, evidentemente, siempre acompañado por una alimentación adecuada.

¿Cómo prevenirlo?

Para evitar que la persona con peso saludable desarrolle sobrepeso y aquella con sobrepeso desarrolle obesidad, la medida más efectiva es la prevención. Por ello es conveniente que se instauren buenos hábitos alimentarios ya desde la niñez, pues la predisposición a la obesidad y parte del riesgo cardiovascular vienen marcados desde la edad infantil y la adolescencia. Un gran porcentaje de niños obesos, serán también adultos obesos. La familia juega un papel importante, pues los hábitos se constituyen en función del ámbito dietético y de ejercicio físico que conforma la infancia, y son más fácilmente modificables que en edad adulta. Seguir una distribución organizada y regular de comidas, controlar o reducir la ingesta de grasas saturadas y la de azúcares simples en la dieta (bebidas azucaradas, bollería, golosinas...), así como llevar una vida activa, son recomendaciones aplicables a toda la estructura familiar.

Por todo ello, más que "curva de la felicidad" o "tripa cervecera" podemos llamarla "curva del riesgo”. La rutina diaria y el estrés, en ocasiones nos hacen descuidar nuestros hábitos de salud, siendo conveniente parar y hacer una pequeña reflexión para intentar reorganizar las rutinas que repercuten en nuestra salud.

 

Isabel López – Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos – Diplomada en Nutrición Humana y Dietética – Nutricionista consultora de Advance Medical


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