Crisis de pareja, señales de alarma

Una crisis de pareja suele implicar un elevado nivel de conflicto creando inestabilidad que induce a la pareja a replantearse la relación.

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Como su propia definición indica, una crisis es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución. Y si trasladamos este término al ámbito social, una crisis de pareja suele implicar un elevado nivel de conflicto e insatisfacción, acompañados de la existencia de dudas, confusión e incertidumbre, creando esta inestabilidad que induce a los miembros de la pareja a replantearse la relación y a tomar una decisión: seguir juntos, realizando cambios, permanecer indefinidamente en esta situación de amenaza de ruptura o separarse.

Cómo identificar una crisis de pareja

  • El descubrimiento de una infidelidad.
  • La sensación de incomodidad y desagrado ante todo lo que dice o hace la otra persona, centrándose y magnificando los defectos o aspectos negativos del otro.
  • Las frecuentes discusiones a raíz de motivos insignificantes en la relación.
  • El hecho de sacar a relucir acusaciones por acciones del pasado o situaciones que no se resolvieron adecuadamente y quedaron pendientes.
  • El uso de constantes críticas destructivas hacia el otro, de ataques, descalificaciones e invalidaciones, a solas o en presencia de familiares o amigos.
  • La actitud defensiva, la irritabilidad y la tensión constante entre ambos miembros.

Es importante la colaboración mutua para solucionar una crisis de pareja

  • Ante una situación difícil, hacer uso del desprecio, el insulto o el sarcasmo en lugar de brindar el apoyo y la colaboración deseable en una relación de pareja saludable.
  • La incomunicación, el uso del silencio como distanciamiento e indiferencia y la ruptura de la complicidad y la comunicación emocional. La ausencia de diálogo más allá de aspectos concretos y cotidianos o poner la televisión en los momentos compartidos como forma de llenar el espacio son también signos de desapego.
  • Aspereza en el trato, así como dejar de atender de forma especial, de cuidar y de mostrar interés por el otro. En muchos casos, estas actitudes conllevan asociadas la incapacidad para ponerse en el lugar del otro, de mostrar empatía y proximidad.
  • Escasa o nula vida sexual y de muestras de afecto y cariño entre los miembros, con una clara ausencia de intimidad y de confianza mutua.
  • Un exceso de dedicación al trabajo, prolongando deliberadamente las horas dedicadas al mismo o a determinadas actividades, aficiones o hobbies que se realizan sin la pareja. Con ello, se evita pasar tiempo junto a la misma.
  • Falta de objetivos, planes y proyectos en común, muchas veces asociados a una ausencia de ilusión y de colaboración en los mismos, hecho que implica indiferencia y desinterés ante decisiones significativas para la pareja.

Una vez detectada una situación de crisis de pareja es importante no quedarse estancados en la misma por el sufrimiento y el desgaste que suele suponer en los miembros de la pareja. Para la resolución de una crisis es conveniente la colaboración de ambos; sin embargo, si se perciben excesivas dificultades, puede ser conveniente realizar una terapia de pareja para clarificar la situación, tomar una decisión y actuar en consecuencia.

 

Elena Mató
Especialista en Psicología Clínica
Psicóloga consultora de Advance Medical

Etiquetas: Mente sana


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