Dos horas para comer, dos horas para cuidarte

Uno de cada tres trabajadores renuncia a su tiempo de almuerzo, ya que come mientras trabaja o ni siquiera se toma un descanso durante el tiempo de la comida, según una encuesta realizada por Monster a escala mundial.

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En muchas empresas, la pausa de la comida es el descanso más largo de la jornada ya que suele alargarse dos horas. Hoy te proponemos un reto: que el tiempo de descanso en el trabajo sea productivo para nuestro bienestar. Debemos conseguir que las horas de pausa para comer se conviertan en algo más que eso con el objetivo de aprovecharlas al máximo para desconectar y darle un giro amable y saludable a nuestra vida.

Trabajar sentados delante del ordenador supone un desgaste físico importante ya que gastamos mucha energía. Por este motivo, aprovechar los momentos de descanso se convierte en algo crucial. Este descanso nos dará energía para poder ir a tomar algo con los amigos tras la jornada laboral o aprovechar el tiempo entre el trabajo y la vuelta a casa.

El tiempo de la comida es un momento interesante para conocer mejor a los compañeros, sociabilizar con ellos fuera del ambiente de trabajo y afianzar la confianza, lo que  después  se traducirá en un mejor ambiente laboral. Lo primero que hay que saber, y que es fundamental, es que en el descanso no se habla de trabajo, aunque a veces sea complicado. En las pausas hay que evadirse lo máximo posible para poder pensar en cosas menos importantes y con menos carga intelectual, que hará que descansemos la mente por un rato.

Otra opción es mantenerse activo durante las pausas ya que ayuda a que la vuelta al trabajo después del descanso no se haga tan dura. Ir al gimnasio es una opción altamente recomendable, ya que supone una descarga de tensiones y de estrés. Si no hay ningún gimnasio cerca de la oficina, podemos dar un paseo. La revista Neuroscience ha corroborado que después de un ejercicio moderado de 20 minutos, las funciones cognitivas y el rendimiento mejoran.

Si tenemos oportunidad, también es muy recomendable hacer una siesta de 15 a 20 minutos.  Diversos estudios, entre ellos uno de la Universidad de Harvard, han comprobado que tomar una corta siesta durante la tarde ayuda a “reiniciar” el cerebro, mejorando considerablemente la capacidad de aprendizaje y la memoria.


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