El llanto del bebé

Aprender a entender el llanto

El llanto es la manera natural de comunicación de los bebés. Sin embargo, es una de las circunstancias que más angustian a los padres primerizos.

Tras el llanto del bebé siempre hay una necesidad o un deseo insatisfecho. De esta manera, alerta a los padres de que algo le pasa o necesita en ese momento: hambre, sed, pañal mojado o, simplemente, afecto. Los bebés son seres muy dependientes y necesitan que otros les cubran todas las necesidades básicas para vivir?

Ciertamente, no siempre es fácil averiguar la causa del llanto ni consolar al bebé; pero en la práctica es un asunto menos complicado de lo que parece. Con la experiencia y el conocimiento del bebé, los papás sabrán diferenciar sabiamente por qué llora su pequeño.

Qué valorar cuando un bebé llora

Cuando el bebé llora siempre hay un motivo. El recién nacido puede llorar por:

Si su llanto es porque quiere comer, debemos ofrecerle el pecho o el biberón. A veces la succión de un chupete puede ayudar a calmarlo. El llanto empieza de modo irregular y va creciendo progresivamente en fuerza y continuidad. Periodos cortos, de tonalidad más bien grave, cuya intensidad sube y baja.

El bebé puede llorar por estar incómodo debido a una mala postura, a una ropa muy apretada...

Algunos bebés no toleran la humedad en los pañales y menos si son propensos a tener irritaciones en la piel.

Pueden llorar hasta conciliar el sueño.

Los bebés quieren contacto físico y lo pueden reclamar llorando.

Necesitan que les hablemos, cantemos y juguemos con ellos. A veces, poniéndolos junto nosotros en la habitación pueden calmarse.

El exceso de estímulos, ruido o movimiento pueden incomodar al bebé.

Cuando se han descartado todos las posibles causas de llanto y se han probado todas las maniobras habituales para calmarlo pero el llanto persiste, es posible que el bebé tenga algún problema de salud o dolor que le cause molestias. Si el llanto es inconsolable durante una hora, hay que consultar al pediatra. El dolor se manifiesta con llanto de inicio brusco y ya fuerte de entrada, es un grito largo y agudo, seguido de una pausa muy larga durante la que toma aire y de una serie de gemidos cortos.

No debemos excedernos en abrigar al bebé. Si lo notamos muy caliente debemos quitar el exceso de ropa para hacer que se sienta mejor.

Qué hacer cuando llora

El bebé se pondrá más nervioso si la persona que lo atiende está insegura. Estar tranquilo transmite paz y serenidad al pequeño.

El llanto del bebé siempre responde a una necesidad física o psicológica que se debe procurar descubrir y satisfacer lo antes posible. El bebé se siente vitalmente amenazado cuando pierde el bienestar y, como la experiencia todavía no le ha enseñado que lo va a recuperar enseguida, no tiene paciencia. Calmarlo pronto no tiene nada que ver con malcriar al bebé. Si se le atiende cuando lo necesita sabrá que pedir ayuda tiene sentido, que hay alguien siempre ahí que se la brinda y eso fomentará una buena autoestima y confianza del bebé, pilares fundamentales para el desarrollo de su personalidad. Los bebés que son atendidos rápida, cariñosa y eficazmente enseguida lloran menos. En cambio, siempre es más difícil calmar a un niño que lleva llorando mucho rato.

El afecto es fundamental para el correcto desarrollo del bebé. El contacto físico es nutrición emocional y también ?hace crecer?. Es un error dejar de coger al niño en brazos por miedo a que se acostumbre mal. Encontrar atención y afecto cuando se está sufriendo tampoco es adquirir una mala costumbre.

Para cubrir sus necesidades básicas se puede seguir este orden: hambre, frío, pañales sucios, compañía y sueño

Otros métodos para tranquilizarle

Los brazos, la atención o el pecho. En algunos momentos podemos vernos limitados en la tarea de calmar a un bebé. En este sentido, hay otros métodos que pueden ayudarnos a tranquilizar al recién nacido:

Favorece la relajación y el sueño en las personas y, por este motivo, es una buena alternativa a la hora de intentar que nuestro bebé se duerma o bien se tranquilice cuando llora. El ruido blanco puede ser el sonido que proviene de un canal de televisión sin sintonizar, el ruido de un secador o el de un aspirador. Este tipo de ruido se asemeja bastante a los sonidos que oía el bebé dentro del útero de su madre y, por lo tanto, le ayudará a tranquilizarse.

Muchos llantos acaban al acunar al niño en brazos o en una tumbona mecedora, llevándole a cuestas en la mochila o dándole un paseo en su cochecito o incluso en automóvil.

Algunos bebés se calman con el masaje o bien enrollándolos como un croqueta con una mantita de algodón. Es posible que esto último le recuerde la sensación de seguridad que tenía en el vientre materno

La succión calma al bebé. Puede haber bebés a los que no les guste nada el uso del chupete y puedan optar por la succión del dedo o del pecho de su madre.

Dra. Esther Martínez García - Médico especialista en Pediatría - Advance Medical

Etiquetas: Desarrollo del bebé


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