Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es la enfermedad crónica más frecuente del sistema respiratorio. Causa dificultad para respirar de un modo continuado; es una afección crónica, que tiene un curso fluctuante, de manera que presenta episodios de estabilización y períodos de mayor dificultad.

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En España afecta a más de dos millones de personas y el Día Mundial de la EPOC que se celebra cada tercer miércoles de noviembre, pretende concienciar e informar sobre ésta y sobre la importancia de la mejora de la atención de las personas afectadas.

El primer signo de padecer EPOC suele ser la presencia de tos con expectoración que dura más de lo habitual en un resfriado común. En la EPOC se altera la anatomía interna y la función de los pulmones, tanto de los bronquios y bronquiolos como de los alveolos, alterando su función.

La causa más común de aparición de EPOC es el hábito tabáquico. Otras causas menos frecuentes son el tabaquismo pasivo, la contaminación, el polvo o algunas sustancias químicas inhaladas de forma crónica. Cuanto más fume una persona, más probabilidades tiene de padecer la enfermedad (aunque hay una altísima variabilidad entre personas). Algunos casos de EPOC pueden darse de manera espontánea sin haber tenido hábitos nocivos, pero son una minoría.

Generalmente, los pacientes con EPOC presentan una de las dos formas más frecuentes: bronquitis crónica o enfisema:

-En la bronquitis crónica, la característica principal es la afectación mayoritaria de los bronquios y bronquiolos, manifestándose por la presencia de tos crónica con aumento de la producción de mucosidad bronquial.

-En el enfisema, la afectación predominante se da en los alvéolos pulmonares, que se degeneran, dando lugar a la imposibilidad del correcto intercambio de gases en el pulmón, apareciendo principalmente sensación de ahogo.

De todos modos, en la mayoría de los pacientes se observa una combinación de ambos tipos de afectación.

Los síntomas más frecuentes de EPOC son la presencia de tos (con o sin expectoración de moco), la fatiga, disnea (sensación de ahogo) al realizar actividades leves o moderadas, aparición de sibilancias (silbidos al respirar) y la predisposición a padecer sobreinfecciones respiratorias.
Ya que los síntomas aparecen de manera lenta y gradual en el tiempo, el paciente puede no solicitar ayuda hasta etapas avanzadas de la enfermedad.

El diagnóstico es clínico, a través de la historia clínica y de la auscultación, aunque a menudo se requieren exploraciones complementarias, como la radiología y la espirometría, que evidencia la disminución en la capacidad pulmonar respiratoria y cuantifica la afectación, la gravedad y la evolución de la enfermedad. En ocasiones, la gasometría arterial puede ser necesaria, o la realización de otros análisis sanguíneos y exploraciones complementarias.

Aunque no se conoce ninguna medida curativa para la EPOC, sí se pueden indicar tratamientos paliativos como los inhaladores de diferentes tipos o medicaciones por vía oral, e incluso, en los casos más graves, es necesaria la administración de oxígeno de manera crónica o intermitente. En algunos casos la cirugía puede ser útil, técnicas como el trasplante de pulmón pueden ser necesarias. Ante todo, es fundamental dejar de fumar ya que si se continúa fumando la enfermedad seguirá progresando y aumentando la gravedad.

En las reagudizaciones con sobreinfección respiratoria puede ser necesaria la administración de antibióticos. Otras complicaciones frecuentes son la afectación del corazón (insuficiencia cardíaca, cor pulmonale, arritmias cardíacas, etc.), las neumonías, el neumotórax, la malnutrición y la osteoporosis, entre otras.
La fisioterapia de rehabilitación pulmonar puede mejorar la función pulmonar y ayudar al enfermo a mejorar la eficiencia respiratoria y la eliminación de las secreciones con menor dificultad.

El mantenimiento de la realización de ejercicio físico moderado, dentro de las capacidades de cada enfermo, también puede ser de utilidad para mantener el estado físico y la función pulmonar en parámetros más confortables para el paciente.
Para prevenir complicaciones puede ser útil, aparte del abandono del tabaco tanto activo como pasivo, evitar las corrientes de aire frío y mantener la calidad del aire respirado tan alta como sea posible.
La dieta saludable, rica y variada y el mantenimiento de un correcto peso son medidas higiénico-dietéticas que también serán útiles para mantener la calidad respiratoria y la calidad de vida de los pacientes.

Como no se conoce cura para esta enfermedad, la mejor prevención de la aparición de EPOC es dejar de fumar y vivir y trabajar en lugares con una alta calidad de aire atmosférico.

Dra. Elisabeth Herrero Vila y Dr. Jordi Esquirol Caussa - Especialistas en Medicina Familiar y Preventiva - Médicos Colaboradores de Advance Medical

Etiquetas: Tabaquismo


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