El glaucoma es una enfermedad ocular crónica y progresiva que puede afectar muy gravemente a la visión y llegar a causar, incluso, ceguera, por eso los expertos no se cansan de insistir en la importancia de su detección temprana a través de las revisiones oftalmológicas periódicas. Gracias a ellas es posible detectar y empezar a tratar cuanto antes el glaucoma.

De hecho, éste es precisamente uno de los principales objetivos de la Semana Mundial del Glaucoma (10-16 de marzo) y que incluye el Día Mundial del Glaucoma que se celebra cada año el 12 de marzo. Y es que medio millón de españoles (un 50%) sufren este trastorno sin saberlo, ya que no duele ni da síntomas. Y las pérdidas visuales que se producen antes del diagnóstico y tratamiento de la enfermedad resultan irrecuperables.

Causas

El glaucoma se produce como consecuencia de la hipertensión ocular, que produce un daño progresivo e irreversible de las fibras del nervio óptico. Es la segunda causa de ceguera en el mundo occidental, y afecta más a las personas mayores de 60 años y a aquéllas con antecedentes familiares, por lo que constituyen grupos de población que deben someterse especialmente a las revisiones oftalmológicas anuales.

Síntomas

Al principio el glaucoma no produce síntomas ni molestias. A medida que avanza, sin embargo, la persona nota pérdida de visión lateral, por lo que tiene la sensación de ver como a través de un tubo. Si el nervio óptico sigue afectándose acaba por reducirse la visión central y puede llegar a la ceguera. Algunas personas también manifiestan dolor y enrojecimiento.

Diagnóstico

Para diagnosticar el glaucoma hace falta identificar los dos síntomas principales: la tensión ocular alta y la pérdida de campo visual. Además, se tendrán en cuenta los antecedentes personas y familiares, y se realizará una anamnesis para completar el diagnóstico.

Tratamiento

Como hay diferentes tipos de glaucoma, el tratamiento puede variar y no en todos los casos va a ser curativo. Seguir los controles y cumplir el tratamiento médico a base de colirios puede, sin embargo, estabilizarlo y evitar que progrese. Este tratamiento se puede completar con intervenciones con láser o cirugía con el objetivo de frenar las lesiones en el nervio óptico y en la retina.

Equipo Médico Advance Medical

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