Hidratación en personas mayores

Es muy importante restituir los líquidos perdidos para mantener un estado de salud óptimo, a cualquier edad; pero en las personas ancianas esta condición es, si cabe, aún más importante.

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Para un correcto funcionamiento, nuestro cuerpo debe permanecer en un estrecho intervalo de temperaturas. En verano, el exceso de calor puede aumentar la temperatura corporal si los mecanismos de pérdida de calor no son efectivos o si no compensamos correctamente ese aumento de temperatura.

Los mecanismos de nuestro cuerpo para perder el exceso de calor incluyen  principalmente la sudoración y la pérdida de líquido con la respiración (vapor de agua), implicando la excreción de agua y electrolitos a través de la piel y la respiración. Si este proceso es intenso y continuado, se puede llegar a perder grandes cantidades de líquido, sobreviniendo el cuadro llamado “deshidratación”.

Por qué tienen más riesgo

Las personas de edad avanzada son especialmente sensibles a la deshidratación: al aumentar la edad, disminuye la cantidad de agua corporal en condiciones normales, los mecanismos de autorregulación pierden eficacia, los riñones tienen menor capacidad de concentrar la orina y ahorrar líquidos, así como también disminuye la sensación de sed por disminución de la actividad del centro cerebral de la sed. También algunos fármacos como los diuréticos o los laxantes pueden empeorar la pérdida de líquidos con el calor.

Por todo ello, al perderse líquidos y en caso de no reponerse, la deshidratación es un problema importante de salud en las personas de la tercera edad, tanto por la frecuencia de su aparición como por las consecuencias que acarrea sobre su estado de salud.

Síntomas de deshidratación

Los síntomas iniciales de deshidratación son la sequedad de la piel y las mucosas, la sensación de sed y disminución de la cantidad de orina (con un aumento en su concentración, dando un color más “fuerte”); si no se compensa la pérdida hídrica, se produce un deterioro de las funciones cerebrales, produciendo confusión y aumentando el riesgo de sufrir caídas. Al avanzar aún más la importancia de la deshidratación aparece una pérdida de peso que puede llegar al 3%, somnolencia y fatiga extremas. En casos aún más importantes puede llegarse a precisar el traslado al hospital por un estado de coma e incluso llevar a la muerte de la persona.

Aparte de las personas ancianas, en personas que realizan ejercicio físico en medios calurosos, con mucho estrés o que presenten patologías tales como la insuficiencia cardíaca, enfermedad renal o hepática, diabetes mal controlada o que tomen muchos fármacos, también se recomienda regular de manera estrecha el aporte de líquidos para compensar los perdidos por el calor.

Medidas preventivas

Para evitar los cuadros de deshidratación, especialmente en la tercera edad, se requiere de dos estrategias fundamentales:

Evitar exponerse a medios excesivamente calurosos: durante las horas y las épocas de mayor calor, es necesario permanecer en lugares sombreados, frescos o incluso con aire acondicionado y vestir ropa ligera y de fibras naturales que permitan la transpiración.

Reponer los líquidos perdidos, a través de la ingestión de agua u otros líquidos que contengan también electrolitos y con la toma de alimentos ricos en agua (vegetales en ensalada, sopas frescas, frutas, etc.). Se recomienda la ingestión de entre 6 y 8 vasos de líquido al día (alrededor de 1,5 litros), además de lo ingerido durante las comidas y con los alimentos. Cuando la temperatura es superior a los 37ºC, se recomienda aumentar la cantidad diaria de líquidos ingeridos en un vaso adicional por cada grado de temperatura que exceda de los 37ºC.

Se recomienda no permanecer en lugares calurosos, evitar permanecer a pleno sol y cubrirse la cabeza con un gorro o sombrero, vestir de manera fresca y cómoda, y tener siempre a mano líquidos suficientes para ir realizando ingestas de líquidos distribuidas todo a los largo del día: tener agua en la mesilla de noche, al lado del lugar donde estemos sentados, beber la cantidad suficiente al tomar medicamentos, comer alimentos ricos en líquidos.

Siguiendo estas pequeñas recomendaciones podremos evitar totalmente los grandes riesgos para la salud que puede ocasionar la deshidratación.

Dra. Elisabeth Herrero Vila y Dr. Jordi Esquirol Caussa. Especialistas en Medicina Familiar y Preventiva. Médicos Colaboradores de Advance Medical

 

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