Incontinencia urinaria masculina

La incontinencia urinaria es la expulsión involuntaria de orina sin poder controlar las ganas de orinar. Pese a ser una patología más habitual en mujeres, también la padecen los hombres. En España unos 150.000 hombres padecen incontinencia urinaria masculina (IUM), siendo la incidencia de un 20% por encima de los 65 años.

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La micción es un proceso mediante el cual la vejiga se vacía de la orina que se ha producido en los riñones y se ha ido acumulando en ella. Cuando esta se hincha hasta alcanzar una presión y un volumen determinados se pone en marcha un mecanismo nervioso, el reflejo miccional, que hace que la persona orine. Este reflejo es involuntario en los recién nacidos y al ir creciendo se va adquiriendo su control voluntario. Cuando se desea orinar, cerebro y médula espinal envían unas señales que permiten que se contraiga el músculo detrusor, encargado de contraer la vejiga, y que se relaje el esfínter urinario externo, de control voluntario, permitiendo que la orina salga de la vejiga a través de la uretra. La micción puede, pues, activarse y frenarse a voluntad si todos los mecanismos implicados están preservados.

Tipos de incontinencia urinaria

Pese a que el resultado es el mismo, la imposibilidad de contener la orina de manera voluntaria, los tipos de IUM pueden ser diversos:

IUM de esfuerzo: por disminución del tono muscular del cuello de la vejiga, lesiones del esfínter uretral o de los nervios que lo controlan, en general tras intervenciones prostáticas. Las pérdidas se producen al aumentar la presión abdominal, las llamadas maniobras de Valsalva: reír, toser, caminar, levantarse, estornudar. No despierta durante la noche pero pueden darse pérdidas al amanecer.

IUM de urgencia: también llamada vejiga hiperactiva, el músculo detrusor se contrae súbita e intensamente, incluso con pequeñas cantidades de orina. Suele ser de predominio nocturno y a causa de vejigas pequeñas, lesiones nerviosas tras intervenciones prostáticas u otras enfermedades (Parkinson, diabetes, esclerosis múltiple), así como por próstatas grandes que presionan la vejiga o tras tratamientos locales con radioterapia.

IUM mixta: por un mal funcionamiento del esfínter, con elementos de los dos tipos antes mencionados, con urgencia miccional y pérdidas al aumentar la presión abdominal.

IUM por rebosamiento: cuando la salida de la orina está obstruida por una próstata grande, una neoplasia o por lesiones nerviosas que impiden que el músculo se contraiga con suficiente fuerza, la vejiga se llena pero no puede vaciarse y la orina acaba saliendo por rebosamiento. De predominio nocturno, se tarda en orinar, el flujo de la orina tiene poca fuerza y hay goteo tras acabar la micción, sin tener la sensación de haber vaciado del todo.

IUM funcional: debida a demencia, lesiones medulares, lesiones cerebrales o alteraciones psiquiátricas. No se tiene sensación de ganas de orinar o bien no se controlan el esfínter miccional externo.

IUM transitoria: debida a infecciones de orina, se resuelve con el tratamiento antibiótico adecuado.

Diagnóstico

Ante una IUM se debe realizar una exploración física completa, valorar los antecedentes quirúrgicos u otros tratamientos urológicos previos, realizar una analítica de orina, tal vez una prueba de imagen y, si es preciso, un estudio de la micción mediante una flujometría urinaria.

Tratamiento

El tratamiento de la IUM dependerá de la causa pero se tienen que tener en cuenta medidas generales como perder peso si es preciso, tener una ingesta hídrica adecuada pero no excesiva, evitar la cafeína y las bebidas gaseosas e ir con frecuencia al baño para vaciar la vejiga y prevenir las pérdidas.

Existen medidas para fortalecer el suelo pélvico y recuperar el control del esfínter urinario externo, sobre todo tras una intervención de próstata, como los ejercicios de Kegel, la electroestimulación o el biofeedback, así como el reentrenamiento vesical.

En la IUM de urgencia también pueden ser útiles fármacos anticolinérgicos, que aumentan la capacidad de llenado vesical, o la inyección de toxina botulínica cada 6-9 meses en el detrusor o el esfínter vesical.

También existe una opción quirúrgica en pacientes cuya incontinencia persiste tras otros tratamientos no invasivos, así como dispositivos externos que comprimen la uretra o, si no se puede solventar el problema, colectores externos de orina, sondas vesicales o pañales y compresas.

Ante una IUM, independientemente de la posible causa y la edad, es esencial contactar con un urólogo para llegar a un diagnóstico y empezar cuanto antes a solventar el problema.


Dr. David Cañadas Bustos - Especialista en Medicina General - Médico consultor de Advance Medical

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