La migraña

La migraña o "jaqueca" es una afección crónica muy común que puede afectar a más de un 10% de la población adulta (es tres veces más común en mujeres que en hombres). Esta afección puede presentar una agregación familiar (pueden considerarse hereditarias en algunos casos) y suele comenzar entre los 10 y los 45 años. El 12 de septiembre se celebra el Día Internacional de la migraña, así que aprovechamos para saber más de esta dolencia.

Más que un dolor de cabeza

La migraña es diferente y generalmente más intensa que el dolor de cabeza "habitual". Su origen no está totalmente aclarado, pero al inicio de la crisis se produce una actividad cerebral anormal que causa una fuerte vasoconstricción de unos vasos sanguíneos cerebrales, seguida de una vasodilatación como compensación; esta dilatación es la que produce la inflamación del vaso y el dolor. Por ello, la migraña se considera como una cefalea de origen vascular.

El diagnóstico de la migraña es clínico (anamnesis y exploración física completa), y no se precisan análisis ni exploraciones complementarias para su diagnóstico, aunque en algunos casos pueda ser aconsejable para establecer el diagnóstico de certeza y diferenciarla de otros tipos de cefalea.

Síntomas

Se trata de un dolor de cabeza (cefalea) que aparece a menudo asociado a náuseas, vómitos o sensibilidad a la luz (fotofobia) y al sonido (fonofobia); típicamente se manifiesta como un dolor de cabeza pulsátil y que suele afectar a un lado de la cabeza o a la parte de atrás del ojo. Otros síntomas acompañantes pueden ser escalofríos, aumento de la micción, fatiga, inapetencia o sudoración. En algunos casos de crisis muy intensas puede requerirse el reposo domiciliario o incluso el ingreso hospitalario.

Antes del ataque de migraña, entre 10 y 30 minutos antes, alrededor del 20% de los pacientes sienten síntomas transitorios como alteraciones en la visión (estrellas, relámpagos u otras alteraciones de la visión), u otras sensaciones; a estas sensaciones previas a la crisis de migraña se la conoce como "aura" y el paciente los relaciona con la crisis de migraña, por la experiencia de episodios anteriores. Es la denominada "migraña clásica".

La migraña aparece en episodios o crisis, más o menos frecuentes, que pueden ser desencadenadas por algunas circunstancias concretas o bien pueden aparecer sin relación alguna con ningún suceso. Algunas de las circunstancias identificadas como desencadenantes de crisis migrañosas pueden ser: la ansiedad, el estrés, el alcohol, ciertos olores, muchas horas sin comer o sin dormir, cambios climáticos, viajes, exposición a algún tipo concreto de luz, cambios hormonales o la ingestión de algunos alimentos concretos (como el exceso de cafeína, quesos, chocolate, helado, etc).

Las crisis de migraña suelen durar entre 30 minutos y 6 horas, pero en algunos casos pueden durar más tiempo, hasta uno o dos días seguidos.

Prevención y tratamiento

La prevención de la migraña pasa por identificar en lo posible los factores desencadenantes en cada caso e intentar evitarlos.

En los últimos tiempos han aparecido "curas milagrosas" para tratar la migraña y para prevenirla: terapias más o menos folclóricas, hierbas (matricaria), vitaminas, proteínas y otros "enzimas" (Diaminooxidasa, DAO), etc. Ninguna de estas "terapias" está refrendada por estudio científico alguno ni por ninguna sociedad especializada. Es por ello que no se recomienda su uso hasta que su efectividad esté demostrada.

Es importante recordar que los compuestos que se venden en herbolarios o parafarmacias no están regulados. Debe consultarse en todos los casos con el profesional médico para el manejo de la migraña.

El tratamiento de la migraña pasa primero por evitar en lo posible los factores desencadenantes y tratar farmacológicamente los síntomas en cuanto aparezcan, de la manera más precoz posible. En algunos casos de gran frecuencia de crisis se puede recomendar la toma de algunos fármacos de manera preventiva.

Como medidas no farmacológicas puede ser importante permanecer en un lugar oscuro y silencioso, alternar compresas de agua fresca y caliente en la frente y en la base del cuello, baños con agua tibia y los masajes en la nuca.

Se ha visto que la migraña puede ser un factor de riesgo para padecer accidentes cerebrovasculares, especialmente en personas que presentan aura antes de las crisis. Por ello, es primordial la evitación de los factores de riesgo cardiovascular en estos pacientes.

Dra. Elisabeth Herrero Vila, Dr. Jordi Esquirol Caussa - Especialistas en Medicina Familiar y Preventiva - Médicos Colaboradores de Advance Medical

Etiquetas:


Entradas relacionadas