Preparar el pecho para la lactancia

La madre lactante recibe multitud de consejos cuando va a comenzar a dar el pecho a su bebé, pero muchos de ellos son falsos mitos que no tienen ninguna influencia en esta etapa que va a comenzar. Los desmentimos.

Miniatura

Para tener el pecho a punto para amamantar al bebé, en principio no es necesario que te apliques pomadas, te des friegas con alcohol, cremas con lanolina ni te estires los pezones para tenerlos mas endurecidos. Todas estas maniobras son recomendaciones que seguramente escucharás o te habrán contado a lo largo del embarazo, pero sólo necesitas saber como va a cambiar tu cuerpo y sobre todo tus pechos.

Cómo cambia el pecho

A lo largo del embarazo se va produciendo un oscurecimiento de la areola al tiempo que aparecen unos bultitos, como granitos, en ella. Se llaman tubérculos de Montgomery. Son glándulas sebáceas, cuya función principal es lubricar y proveer de olor al pecho, para que el bebé sea capaz de reconocerlo tras el nacimiento, y guiarse para engancharse al pecho y mamar. Se piensa también que tienen la capacidad de evitar el crecimiento bacteriano.

El agrandamiento del pecho se debe al desarrollo de la glándula mamaria para empezar a secretar leche. El incremento de la sensibilidad de la areola está causado principalmente por dos razones: el aumento de los niveles de prolactina sérica, la hormona principal en el establecimiento de la lactancia, y los receptores nerviosos.

Qué sucede al dar el pecho

Durante el amamantamiento, el pezón se introduce en la boca del niño, y por los movimientos de la lengua y la succión, se estira y llega a doblar su longitud hasta que la punta llega al fondo del paladar duro. Por eso, el pezón no sólo no se debe endurecer sino que, al contrario, debe ganar en elasticidad, y eso lo hará la práctica.

Por todo ello, no sólo no es necesario preparar el pecho durante el embarazo, sino que además el hecho de utilizar ungüentos, cremas y aceites, incluso lavar el pecho en exceso, va a interferir en la función de olor de estas glándulas, dificultando la lactancia. La ducha diaria es suficiente para mantener la higiene de la zona.


Dra. Isabel Giménez Blasco
Especialista en Ginecología y Obstetricia
Médico colaborador de Advance Medical

Etiquetas: Embarazo y parto


Entradas relacionadas