Preservación de la fertilidad

Hoy en día asistimos a un aumento del retraso en la maternidad por la incorporación cada vez mayor de la mujer al mercado laboral y en puestos de alta responsabilidad. La situación económica es otra de las causas por las que las mujeres aplazan la decisión de ser madres, a la que se suma el no contar con la pareja adecuada. Todo ello hace que un 14% de las mujeres empiecen a pensar en la maternidad a partir de los 35 años, momento en el cual la capacidad reproductiva empieza a menguar.

En este contexto, la posibilidad de criopreservar ovocitos se convierte en una alternativa a tener en cuenta. Se trata de un proceso que consta de tres partes: la estimulación ovárica, la extracción y vitrificación de ovocitos, y la utilización posterior por la mujer en el momento en que desee descendencia.

La preservación de la fertilidad por motivos médicos suele deberse a la presencia de un cáncer. Se trata de un problema multifactorial, ya que los tratamientos agresivos oncoterápicos suelen ser gonadotóxicos en mayor o menor medida. Hay que saber que es un problema actual y que si no se ofrece la posibilidad de criopreservar ovocitos a una mujer joven que acaba de ser diagnosticada de una enfermedad como el cáncer, es posible que pierda gran parte de su capacidad reproductiva. Lo más importante es concienciar a los médicos que tratan a estas mujeres. A menudo, cuando se recibe una noticia así, es difícil pensar en más opciones que en las de curación, por eso debería ser el especialista quien sea capaz de mirar más allá y ofrecerle la posibilidad de preservar esas células antes de que sea tarde. Estas pacientes deben contar con toda la información para que puedan ser ellas las que tomen la decisión.

Otras situaciones en las que una mujer puede plantearse preservar ovocitos es en los casos de endometriosis grave, en enfermedades crónicas, intervenciones quirúrgicas limitantes y en caso de cualquier patología que pueda suponer un retraso del embarazo en edades límites.

Para estimular los ovarios se emplean hormonas vía subcutánea. La extracción de los ovocitos se hace a través de ecografía y mediante sedación. La vitrificación es un procedimiento rápido y sencillo que no permite la formación de cristales en el ovocito y así evita que se dañe.
La criopreservación de ovocitos propios tiene la ventaja sobre la preservación de tejido ovárico de que se obtienen más cantidad de ovocitos si estimulamos ambos ovarios que si contamos sólo con un fragmento de ovario. Sobre la realización de un ciclo de Fecundación In Vitro (FIV) en edad avanzada, la eficacia es mayor con ovocitos propios vitrificados a una edad joven. Y sobre la utilización de ovocitos provenientes de otra mujer, hay que tener en cuenta que el vínculo genético desaparece.

La mayor tasa de éxito de esta técnica se obtiene cuando se preservan ovocitos de mujeres entre los 30 y los 35 años de edad. Actualmente la tasa de niño nacido vivo es de 5%, es decir se necesitan 20 ovocitos vitrificados para un niño vivo en casa. Hasta el momento no se ha demostrado un aumento en el riesgo obstétrico ni perinatal ni tampoco parece haber diferencia en cuanto a las tasas de anomalías congénitas con respecto a embarazos espontáneos. No obstante hace falta más tiempo y más estudios a largo plazo.

Dra. Isabel Giménez Blasco - Especialista en Ginecología y Obstetricia - Médico colaborador Advance Medical


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